Tardeo con musica en pamplona y Navarra
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Para pegarse una buena farra ya ha dejado de ser imprescindible que se te haga de día. con el Tardeo en Pamplona, Navarra, Ahora es al revés, se te hace de noche.

desde OnFiesta apostamos por un tardeo diferente donde tu cuadrilla y tu elegís un lugar donde celebrar, y nosotros nos encargamos de la música con dj en Navarra. montando y haciendo disfrutar a los invitados a la fiesta con la mejor música para el Tardeo en Pamplona, Navarra.

Es lo que tiene el tardeo, que, más que una moda, es un hábito que está echando raíces en cada vez más lugares de Navarra.

Ademas lo curioso es que se expande como si fuera una moda, pasando de una provincia a la contigua en un recorrido imparable de norte a sur de la comunidad.

Con lo cual parece ser que esta costumbre de salir de fiesta por la tarde, y no siempre en detrimento de la noche, que a veces uno se confunde y cuando se da cuenta ha cenado algo rápido y está de nuevo en la barra pidiendo un ‘ron-cola’, comenzó en pamplona gracias a los locales de ocio nocturno Subsuelo y Zentral ahora tambien la discoteca Indara. O eso dicen en Pamplona.

Ahora también en Tudela dicen que el tardeo empezó en Tudela. Aunque luego es fácil seguirle el rastro: de Pamplona a Tudela, o al revés, de ahí a Estella, luego se bifurca hacia Tafalla y el norte, y sigue ascendiendo por la piel de toda la comunidad foral para dar el salto a las grandes ciudades del estado: Madrid y Barcelona,

donde, más cosmopolitas, están dándole una vuelta de tuerca. Algo así como el tardeo 2.0. donde ellos alquilan locales y contratan proveedores de catering y música como dj en Navarra a su gusto

Porque el tardeo es, básicamente, salir por la tarde como antes se salía por la noche. Y generalmente empieza con lo que antes se llamaba el vermú, tomando unas cervezas y unas tapas, aunque los ‘foodies’ siempre acaban sentándose a comer, a mesa y mantel,en el centro de Pamplona en un restaurante y pasando, tras el café, a las copas.

Y después de una primera más de ‘tranqui’, introducirse en las fauces de algún garito en penumbra, con un DJ pinchando música a todo meter y dejarse llevar como, en la mayoría de los casos, hacía diez, quince o veinte años atrás por la noche.

La clientela la forman mayoritariamente cuarentones y cincuentones que no le han perdido el gusto a entonarse y pegarse un bailoteo.

Tipos y tipas que ahora dejan a los niños con los abuelos, los recogen cenados y bañados, y al día siguiente están despiertos y frescos como una lechuga para aguantar el ritmo que impongan los chiquillos. Eso, lo de amanecer sin un tornillo clavado en el cerebro, parece que es determinante en el apogeo del tardeo.

Esa es la teoría, que la jarana acaba antes de la cena o picando algo y yéndote después a dormir. Pero hay variantes. Porque los más golfos reemprenden la marcha después de reponer fuerzas a la espera de que se incorporen los noctámbulos ‘old school’. Un doblete que, inevitablemente, penarán al día siguiente.

España, el país de la siesta, traiciona sus hábitos proverbiales por un tipo de ocio que comenzó en Albacete (perdón, Murcia). «Una ciudad que no es muy grande, donde es fácil llevar una vida social sin grandes esfuerzos, donde es posible salir de trabajar a las dos, tomarte una caña y comer, y que te dé tiempo a volver a trabajar.

Aquí, además, somos muy de terrazas y lo que empezó siendo salir a tomar una caña, acabó alargándose por la tarde. Porque, a cierta edad, quedar a las diez para llegar a las cuatro de la madrugada a casa es peor que irte de copas por la tarde y levantarte al día siguiente como nuevo